Madagascar 2: a veces las segundas partes también son buenas

Ayer fui a ver la segunda parte de Madagascar, película que contó con mucho éxito alrededor del mundo en su momento. En esa primera parte se contaba la historia de cuatro animales que huían del zoológico de Nueva York, en el cual habían vivido toda su vida, y terminaban en la isla de Madagascar: Alex el león, Marty la cebra, Melman la jirafa y Gloria la hipopótamo. Y si no recuerdan a esta película, seguro recordarán que en el año que se estrenó TODO el mundo andaba cantando “Quiero mover el bote, quiero mover el bote…”.

Tres años después llega la continuaciónMadagascar 2 (definitiva creería yo, pero con esta gente de  “Jólibud” nunca se sabe) de las, por supuesto, disparatadas aventuras de los bichos de zoológico y sus amigos pingüinos y mandriles. Madagascar 2 empieza con la historia de Álex (un grosso) quien, cuando era cachorro, vivía en África y su padre era el Mufasa de la sabana africana hasta que, por culpa de cazadores furtivos, terminó en Nueva York siendo el león bailarín del zoológico. Cuando la película vuelve a la actualidad, nos encontramos con los pingüinos, los cuatro amigos y el Rey Julien (que tranquilamente podría ser el hermano de Jaimico de Soy La Comadreja) abandonando Madagascar en un avión que, por accidente, termina llevándolos no a Estados Unidos sino al corazón de África.

Debo decir que la película me sorprendió. No recuerdo demasiado de Madagascar, pero con esta segunda parte me reí mucho con varias escenas, especialmente las que involucran a la abuela (“¡Gatito malo!”). Y, como pasa con toda película de animales en África donde hay un león metido al medio,  varias cosas me recordaron a El Rey León pero como un tributo, no como la burda copia que fue la película Vida Salvaje. La historia es bastante predecible, y por supuesto rescata el valor de la amistad, siempre tan presente en este tipo de producciones, pero de cualquier manera la función de entretener, por lo menos para mí, la cumple con creces. Dura lo justo y necesario, y por suerte no se pone pesada en ningún momento.

Realmente pasé un muy buen rato viéndola, y eso que toda esta onda de las películas en 3D me cansó hace bastante ya (aunque este año salió esa joyita llamada Wall-E, que demuestra que entre tantos animales tridimensionados hay esperanza de poder hacer buen cine en este formato). Recomiendo esta segunda parte de Madagascar si quieren pasar una hora y media muy divertida (¡y no se olviden de la abuela!).

Trailer:


~ por gogetalife en Diciembre 6, 2008.

3 comentarios to “Madagascar 2: a veces las segundas partes también son buenas”

  1. Aguanten los pingüinos!!! lo más grosso de Madagascar!!!

  2. Hola Fioooo, me encanto la pelicula :) y la abuelita fue lo + :D,en fin toda la peli fue graciosa.

    son tus amigos o esas son tus pompis?
    se nota mucho?

    jajajaja

    Gloria y MotoMoto ;)

    me voy Fiiii

    chau! XD

  3. Tiene razón Eze, lo mejor fueron los pingüinos. La 1 no me entretuvo tanto, asi que no se si voy a mirar esta.

    Me enacnta la nieve volando por todos lados XD

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