U2 en Argentina o, simplemente, el mejor día de mi vida

Sí, ya sé que estoy terriblemente pesada con U2, pero hace meses que vengo postergando este post por una u otra razón y ahora, en pleno furor, ya no lo puedo dejar pasar más. Vengo a contar cómo fue ver al soundtrack de mi vida en vivo por primera y, espero, no última vez. Yo sé que mis amigos y conocidos están podridos de leer esto, pero bué, es mi blog, jeje, y si les sirve de algo, no es el mismo testamento que leyeron siempre, esta es una versión… ehh… “remasterizada”. :P

Primero, un breve comentario: me hice fan incondicional de U2 en mayo delDios en Argentina año 2001 exactamente. Recién me estaba enganchando con esto de la música (tenía 12 años) y pensé (y seguramente mis viejos también) que iba a ser uno de esos fanatismos pasajeros que suelo tener, pero no, terminó siendo algo mucho más grande que me cambió como persona en varios aspectos, y hoy, varios años después, tranquilamente puedo decir, citando una gran canción de la banda, que estoy con U2 until the end of the world.

Como se imaginarán entonces, verlos en vivo fue siempre una prioridad, pero que por largo tiempo pensé que no iba a ser más que una ilusión, sobre todo porque en ese momento vivía mucho más lejos de Buenos Aires que hoy, y todo era muy diferente. Mi viejo me prometió una vez que, si venían, me iba a llevar (él escuchaba a U2 desde los ‘80, y en parte mi amor hacia la banda empezó por él). Supongo que en ese momento lo dijo pensando “mirá si estos van a venir…”, pero lo que parecía imposible se hizo realidad a fines de 2005, cuando empezaron a surgir rumores por todas partes de que U2 volvía a la Argentina. Los fans ardíamos, y mi grupo/futuro foro (creado también en el año 2001) de Internet explotaba, todos ansiosos esperando la confirmación de quien, desde ese momento, pasé a llamar “San Grinbank”. Y al final se confirmó, y yo andaba saltando en una pata de la alegría, contándole la noticia a todo el mundo (es fijo que todo aquel que me conoce al poco tiempo termina relacionándome con Bono y cía., y después con Irlanda :P) y escribiendo “U2 – Argentina 2006″ en los bancos del colegio (oh, mis épocas de vandalismo estudiantil…). Sin embargo, faltaba lo más complicado: conseguir las entradas, los pases a la felicidad. Ilusa yo, que pensaba que había puntos de venta de Ticketek en todo el país y que solo iba a tener que ir hasta Córdoba para comprarlas. Pffffff, qué equivocada que estaba, me había olvidado que este país de federal no tiene nada. Tampoco tenía ni tengo tarjeta de crédito, así que ni siquiera podía intentar comprarlas por teléfono el día que salieran a la venta (que, ya se sabía, iba a ser una LOCURA). Ok, lo admito, me quería tirar a un pozo de la tristeza que tenía encima. Ya era el día previo a que empezara la venta de las entradas y yo resignada y deshidratándome por los ojos hasta que llegó el SMS salvador de mi amigo Eze, de Ramallo, con quien nos conocimos Pases a la felicidadvía Internet muchos años atrás y, por supuesto, gracias a U2. Nunca nos habíamos visto personalmente, pero me dijo “Decime cuántas querés y te las compro”. Ahhh, háganle un monumento a este chico, creo que no me va a alcanzar la vida para agradecerle el gesto que tuvo. Cuando me llamó ese ¿jueves? antes del mediodía y me dijo “Las tengo!!” fue una emoción inexplicable. Otra cosa genial que pasó ese día fue que otra vieja cyberamiga, Lau, fue a sacar sus entradas mucho más tarde ese mismo día y tuvimos algunos problemas de comunicación (a los celulares se les da por dejar de funcionar en los momentos más inoportunos, ¿vieron?) pero, al final, de pura casualidad, por obra del destino, o vaya a saber uno por qué… terminó comprando entradas JUSTO para la misma ubicación a la que íbamos a ir Eze, mi viejo y yo. Salió todo redondo, la verdad.

Los dos meses que pasaron entre fines de diciembre y el 1 de marzo fueron iiiiinteeeermiiiinaaaableeees. Usé mi tiempo libre (para colmo estaba de vacaciones, más desesperación, no podía pensar en otra cosa más que el recital) para pintar una bandera para llevar “el gran día”. Tan emocionada estaba que me fui de vacaciones con mi familia y cargué la tela con los pinceles y las pinturas, y la seguí pintando en el lugar al cual habíamos ido, jajaja. Fue un milagro que mis viejos no hayan decidido enviarme a un manicomio por esos días. Y finalmente empezó el leg latinoamericano, y mis Irish boys lentamente fueron bajando por todo el continente: México, Brasil, Chile y, el día 27 de febrero, Argentina. Me levanté temprano esa mañana para ver por TN la llegada de la banda al país, saludando amablemente, como siempre, a los fans. Una vez más, no lo podía creer. Encima esa tarde Bono se portó bárbaro con todos los fans (y no tanto) que había afuera del hotel, el Four Seasons, y estuvo más de media hora saludando y firmando autógrafos con la mejor onda del mundo. En mi casa había más gente además de mis viejos y todos miraban sorprendidos, je! (pueden ver un video de la locura que fue eso acá) Al día siguiente salió la banda entera al balcón a saludar, y apenas unas pocas horas más tarde yo ya estaba subida en un colectivo Urquiza con mi viejo, partiendo para Capital a cumplir un sueño (en cualquier momento aparece Julián Weich acá…). Dormí cuatro horas nada más, y encima ya venía durmiendo prácticamente nada los días anteriores por los preparativos, la emoción y demás… pero bué, se ve que ya me había concientizado en que tranquilizarme iba a ser prácticamente imposible hasta que terminara todo porque al cansancio no lo sentí en ningún momento.

Yo quiero a mi bandera...

Llegamos a Capital a las 7 (yo sin poder dejar de mirar toooodos los carteles del recital que se me que se me cruzaban al frente), y un par de horas después nos encontramos con el ya tantas veces mencionado Ezequiel. A pesar de la excitación por TODO, creo que nos comportamos como personas relativamente normales, jaja. Fuimos a comer algo por ahí cerca y, como estábamos en otra, cruzamos la Avenida Cabildo en un momento taaaan poco adecuado que quedamos felizmente atrapados en el medio de dos carriles llenos de autos a toda velocidad. Yo pensando “Con todo lo que me costó llegar hasta acá falta que ahora muera atropellada!”, jeje. En fin, a eso de las 13 hs fuimos a pie hasta el Monumental (yo como buena payuca mirando con la mandíbula hasta el piso la cantidad de aviones que pasaban y lo cerca que estaban… claro, después me avivaron de que el aeropuerto estaba ahí nomás… y bué), dimos vueltas y más vueltas para encontrar la cola para los que íbamos a Platea Alta Belgrano porque, para variar, parecía que nadie sabía nada y, tras casi tres largas y calurosísimas horas de espera, ingresamos al “gashinero” (como lo bautizó Bono allá por 1998 durante la primera visita de la banda) a las 15:30 hs. Lo único malo que tuvo este día pasó justo en ese momento: una de las minas de Control, me revisó la mochila antes de entrar y me sacó la bandera… siiiií, la bandera que me había llevado como la loca que soy de vacaciones!!! Me acuerdo que le dije “Qué pensás? Qué lo voy a ahorcar a Bono?” y me respondió una boludez como “No, es que se puede inflamar”. AAARGH, le hubiera enroscado la bandera en el cuello a la bitch esa!! Por lo menos me dejó las pilas y los rollos de la cámara, pero la bandera me dolió en el alma.

River a eso de las 17 hs.

La espera adentro, ubicados en primera fila de la Platea Alta, fue menos calurosa pero aún más interminable. Para colmo, nos habían sacado las botellas con agua y tuvimos que soportar que nos estafaran vendiéndonos botellitas de agua a $5, lo que se dice, un choreo. Sin embargo, tener el escenario del Vertigo Tour (que me había cansado de ver en fotos y videos) frente a mis ojos fue increíble, sentí una sensación en el estómago inexplicable. Estaba ahí, y solo restaba esperar. A las 17:30 hs. llegó mi amiga Lau con su hermana y su prima Fernanda. La loca me ubicó no sé cómo desde varios metros de distancia y fue bajando a los saltos hasta llegar a dónde estábamos nosotros gritando mi nombre… ¿y saben qué fue lo peor? Que yo jamás me enteré, jajaja!! Dios, ese escenario me tenía embobada en serio. :P El resto de las horas estuvimos haciendo sociales entre todo el grupo, hasta que a eso de las 20 o 20:30 hs subió Franz Ferdinand al escenario para dar un muy buen show como banda soporte. Siempre me gustó mucho esta banda, así que disfruté mucho la presentación (inolvidable el primer poguito de la noche en campo con “Take Me Out”!!), con Lau y Fer que se sabían las canciones cantamos bastante, pero lo que realmente esperábamos era otra cosa que estaba por llegar…

A las 22:10 hs, y sin puntualidad inglesa (porque no lo son :P), finalmente subieron los cuatro dioses al escenario. Primero sonó parte de la canción The Edge“Wake Up” de Arcade Fire, que usaron para abrir toda la gira, con toda la gente gritando porque ya llegaba el momento (y nosotros también gritando nada más que para sacar los nervios y la emoción afuera, jeje!), y después, cuando se pudo oír el pianito de Adam al comienzo de ese temón llamado “City of Blinding Lights”, me corrió un escalofrío por la espalda. Fui a muchos recitales en mi vida pero, como es obvio, jamás disfruté TANTO uno como este. Fue cantar a todo pulmón todas y cada una de las canciones, feliz de la vida, algo que solamente aquel que sea fan de un grupo (sea cual sea, no importa el género) podrá entender. Yo soy muy tranquila, pero en ese momento me agarró la locura y les dije a Lau y a Fer, a quienes tenía al lado, “Saltemoooos!!!” y así fue como terminé saltando en puntas de pie (los pasillitos de las plateas no son el mejor lugar para algo así) con estas chicas que había conocido personalmente apenas cuatro horas antes! Mi viejo, y sobre todo Eze, habían sido absorbidos por la magia del show y de todo lo que se estaba viviendo en ese momento. También recuerdo haberle metido el celular en el ojo a Fer justo en medio del momento emotivo que significa ese himno llamado “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” y de haber revoleado durante “Pride” una remera truchísima que me compré antes de entrar al estadio… y adivinen qué? Sí, también le calcé, sin querer, un remerazo a la pobre Fer.

La banda estuvo muy buena onda con el público, como siempre. Me acuerdo que al comienzo de “Elevation” Bono agarró uno de los papelitos del público que decían “We Missed You”, se sentó en el piso y, con toda la paciencia del mundo, armó un avioncito de papel. Otro recuerdo que me quedó grabado fue cuando tocaron “Miss Sarajevo”, y en la parte en que Bono canta la parte de Pavarotti la rompió, la hizo tan pero tan bien que TODA la platea se puso de pie para aplaudir. Un master. A la sorpresa de la noche la dieron cuando, al final de tooodo tocaron, por primera vez en más de diez años, parte de “Love Is Blindness”… no lo podía creer. Durante el recital tuve una sonrisa de oreja a oreja en todo momento pero, cuando volvimos al hotel con Eze y mi viejo, me cayó la ficha de todo lo que había vivido ese día, me empezó a sonar “I Still Haven’t Found…” en la cabeza y, ahí sí, confieso, se me escaparon un par de lágrimas.

CoeXisT

¿Vieron cuando por una vez en la vida todo sale como quieren que salga? Bueno, ese 1 de marzo de 2006 fue así. Lo de la bandera fue lo único malo, pero jamás opacó lo que fue todo ese día. Tanto significó para mí que miren, tres años y medio después acá estoy, reescribiendo por enésima vez mi experiencia y emocionándome como la primera vez. Vi a la banda de mi vida en vivo, conocí personalmente a grandes amigos, mi viejo, el mismo que me transmitió el amor por el rock and roll, estaba ahí, y el resto de mi familia, a la distancia, estaba casi igual de emocionada que yo. A muchos les parece muy loco esto de ser fanático de un grupo de música, pero es así, y no estoy sola en esto… hay miles de fans de U2 y de muchísimas bandas por todo el mundo que saben lo que es que una canción te llegue al corazón y te cambie el día y, en cierto modo, un poquito la vida. Yo no tengo más que palabras de agradecimiento para estos irlandeses que se hicieron bien desde abajo, peleándola a fines de los ‘70 en una escena musical bastante complicada para alguien de Irlanda, y que hoy son lo que son gracias a su esfuerzo y su talento. Gracias U2 por existir, espero que nos volvamos a ver el año que viene.

* La primera y las últimas dos fotos no me pertenecen. Vayan los créditos correspondientes a sus autores.

~ por gogetalife en Julio 3, 2009.

11 comentarios to “U2 en Argentina o, simplemente, el mejor día de mi vida”

  1. Yo estuve ahi, pero lo peor es q tengo una nube. Mi grado d lokura era tanto q recuerdo poco xD
    Vamos por mas!!! Ojala c repita sister!
    Saludos

  2. Sí, andabas en otro mundo en ese momento por el asunto de tu gata. Eso sin contar que venías de ver a los Stones, y estabas igual de insoportable que yo con U2. :P

  3. Fioooo….tus amigas de la universidad tmb te apoyan en este sueño (por mas que lo nuestro sea simplemente Sabroso o TASTY jaja, algo mas al alcance de nuestras manos).
    Sinceramente me hubiese gustado verte saltar en una pata de alegria aunq me imagino lo feliz que debes haber estado, porque, te confieso, lograste que hasta nosotras nos gustara (aunq sea un poquito U2).
    Admiro profundamente tu fanatismo y espero NO LO PIERDAS NUNCA…

    PD: MALA ONDA LA SRA QUE TE QUITO LA BANDERA…loco uno es todo un artista y no lo dejan progresar..
    Preparate BONO IS WAITING FOR U!!!!!!!

  4. Jaaaa, me emocionaste, divi! Qué bueno, el año que viene voy a tener apoyo moral en los meses que tarde en confirmarse la noticia de que vuelven, y en los meses que queden para ir al recital. Así que ya me verán saltar en una pata de la alegría, perdé cuidado que sí.
    Gracias por apoyar el (sano) fanatismo de una loca (linda) por un grupo, y me alegro de que ahora les guste aunque sea un poquito U2… después del martes pasado que las torturé con U2 no me cabe duda que es así, jeje.
    De la sra. esa ni hablar, la vez que me puse a hacer una manualidad me desprecian el trabajo.
    C u soon, my DEAR! Live life to the… well, you know.

  5. Me acuerdo que busqué tu bandera desde el campo y no la vi por ningun lado, despues nos contaste que no te dejaron entrarla :(
    Justo ayer encontre en un cajon un encnededor a benzina que me habia comprado para llevar al recital. Toda mi vida habia queriod hacer lucecita en un lento en un estadio jaja, pero llegué re tarde, ya era la era del celular, así que estuve medio desubicada.
    Que buen dia ese 1º de marzo. Gracias por este post, que me hizo volver a pensar y a recordar ese recital. Quiero verlos otra vez!!!!!!!

  6. Para la próxima vez que vengan voy a llevar otra bandera, no puedo evitarlo, y probablemente sea del foro. :D La voy a hacer mucho más chica, eso sí, admito que se me pasó la mano con el tamaño de la que llevé, pero tampoco era para sacarme mi “obra de arte”. :(
    Hacer lucecita con lo que venga durante Still Haven’t Found es re grosso. Yo en ese momento no tenía celular propio, así que agarré el de mi viejo, que a cada rato me decía “que no se te caigaaa!!”, jaja.

  7. Me alegra haber contribuído a tamaña alegría. En mi vida te vi en ese estado, bien valió la pena que me llevaran 9 HORAS antes de empezar el recital. Aunque si vos no me hubieses empujado y OBLIGADO a llevarte yo, por cómodo, no hubiese ido, quede totalmente encantado con la MAGNIFICENCIA de ese show. No me quiero ni imaginar cómo será el actual, pero por las dudas andá sacandome una entrada y no sé si no vamos a ser cuatro esta vez.

  8. Pasa que si la haces chiquita a la bandera no se ve :( Se pueden hacer un par chicas y que despues se puedan unir
    Me parece que voy a conocer a toda la familia el año que viene jeje

  9. hola a todos los UCHENSES!!!!!!!ME PASARIAN MAILS PARA AGREGARLOS????!!!BESOTES TAMY

  10. Lo que más me impresiona es tu capacidad para transmitir por escrito lo que sentis! Tu artículo es el vivo ejemplo de que la belleza es una “experiencia” Un abrazo!

  11. [...] volumen a todo lo que daba fue, de alguna extraña manera, como estar ahí, como revivir el famoso 1 de marzo de 2006 en River. Ok, no al mismo nivel de emoción, pero igual me canté todo… ¡y eso que estaba frente a un [...]

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