Hoy Doctor Who cumple 50 años, y de esta manera se reafirma una vez más como la serie de ciencia ficción más longeva de la historia. En apenas unas horas tendremos en nuestras pantallas (de TV, de computadora, ¡y hasta de cine!) el esperadísimo especial “The Day Of The Doctor”, que mostrará la reunión cumbre entre tres Doctores, dos de ellos de los más queridos por el público.

Sin embargo, las emociones fuertes en el marco de la celebración de los 50 años empezaron hace rato. Como es de esperarse, considerando que la serie cumple nada menos que medio siglo, hace ya más de una semana que la BBC viene presentando todos los días distintos especiales en todas las formas y colores: mini episodios que actúan como precuelas del gran especial de hoy (¡¡volvió el Octavo Doctor!!), entrevistas, behind the scenes, un programa especial conducido por el científico rockstar Brian Cox y un “docudrama” a cargo de Mark Gatiss. Sobre ese último vengo a hablar hoy.

An Adventure in Space and Time

“An Adventure in Space and Time” nació hace ya varios años de la mente del guionista y actor Mark Gatiss, quien si bien cuenta con una carrera interesante, se hizo conocido en los últimos años principalmente por sus excelentes participaciones en Sherlock y Doctor Who. Más allá de su indudable talento, hay que decir que este hombre es un fanático total de la serie sobre el Time Lord desde que era niño, por lo cual este proyecto se convirtió en algo bastante personal para él. Y se nota. Con todos estos antecedentes, no resulta sorpresivo que, desde que se anunció la creación de este especial, las expectativas hayan sido muy altas. Tampoco es una sorpresa que las mismas se hayan cumplido con creces.

En esta película de una hora y media de duración, Gatiss cuenta cómo fue el nacimiento de Doctor Who: desde sus principios complicados allá por 1963, cuando nadie en la BBC daba dos pesos por una serie de ciencia ficción y se trabajaba en condiciones caóticas, hasta el éxito posterior. Nadie, con la excepción de la joven productora Verity Lambert, el también joven director Waris Hussein, y el jefe de drama de la BBC Sydney Newman, creía en el posible éxito de este nuevo programa tan extraño, que apuntaba tanto a entretener como a educar a los niños ingleses de esa época mediante historias en las cuales un alienígena viejo y gruñón tenía aventuras tanto en partes remotas del universo como en diversos momentos históricos de la humanidad.

An Adventure in Space and Time

Muchos son los puntos a favor que tiene “An Adventure in Space and Time” y que la hacen tan interesante. Por un lado, es un tributo a Doctor Who realmente hermoso y respetuoso de la historia de la serie y de quienes le dieron vida y lograron que hoy, 50 años después, distintas generaciones alrededor del mundo estemos esperando como buenos nerds que se emita el capítulo especial. Sin embargo, esta creación de Gatiss es mucho más que un simple tributo: es la historia de la génesis de una serie y del trabajo que implicó para mucha gente lograr que un producto así llegara a ser un éxito allá por la década de los ’60. En este especial se pueden ver los comienzos desalentadores de la serie y cómo eso repercute en sus creadores y en el elenco; la lucha de Verity Lambert por sacar esta idea adelante; el posterior éxito que tiene el programa entre los niños; y lo difícil que le resultó a su actor principal (el gran William Hartnell) abandonar su rol por cuestiones de salud que le resultaban difíciles de admitir. También resulta interesante ver cómo funcionaban las cosas por aquella época en un estudio de televisión, el rol de las mujeres en el mundo laboral, y el contexto histórico. La ambientación es realmente muy buena.

Es un especial sobre Doctor Who, sí, pero puede ser visto por cualquier público, fan o no fan. Además, otro aspecto positivo es que Gatiss no recurrió al formato documental para contar esta historia, sino que eligió hacerla en plan “ficción basada en hechos reales” y de esa manera logró crear algo aún más entretenido, porque les digo: la hora y media que dura la película se me pasó volando.

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El elenco es realmente muy bueno y cumple con todas las expectativas: destacan obviamente Jessica Raine (Call the Midwife, Doctor Who) como la querida Verity Lambert, Brian Cox (¡el actor, no el físico!) como Sydney Newman y Sacha Dhawan (Last Tango in Halifax) como Waris Hussein. Pero si hay alguien que destaca por sobre todos, como era de esperarse, es el gran David Bradley, que hace un trabajo genial y muy emocionante interpretando a William Hartnell. Nadie podría haberlo hecho mejor que él, y hasta físicamente es muy parecido. Su trabajo es irreprochable de principio a fin, pero es especialmente en la última media hora de la película cuando brilla aún más. Realmente excelente.

“An Adventure in Space and Time” me resultó conmovedora, y podría decir más cosas al respecto pero prefiero evitar los spoilers para quienes aún no la vieron y planean hacerlo. Para los que ya la vieron, les recomiendo que visiten este post de Blogtor Who en el cual analizan referencias específicas a la serie, entre otras cosas.

Un docudrama excelente y obligatorio para cualquier fan de Doctor Who, pero también recomendable para los no fans o simplemente simpatizantes. Es una linda historia hecha para todos sobre lo que fue el comienzo de una serie que hoy está cumpliendo medio siglo de existencia y cada vez suma más legiones de seguidores alrededor del mundo. Desde algún lugar del universo, William Hartnell seguro está sonriendo orgulloso.

Emitida durante tres noches consecutivas a principios del año 2011, Exile es un gran drama de la BBC que, una vez más, demuestra el tipo de ficción de alta calidad que se realiza en las tierras de Shakespeare.

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Exile cuenta la historia de Tom Ronstadt (John Simm), un periodista treintañero cuya vida y carrera profesional están por el suelo: acaba de ser despedido de su trabajo por mantener un affair con la esposa de su jefe y tiene problemas con las drogas. Sin nada que hacer ahora en Londres, Tom decide volver a su hogar, el mismo que abandonó 18 años atrás luego de que su padre (Jim Broadbent), también periodista, lo golpeara brutalmente tras descubrirlo revisando viejos archivos suyos. Tom necesita resolver toda la miseria y angustia que siente en su vida y cree que su padre, y ese hecho traumático de su pasado en particular, son la clave de la cuestión. Sin embargo, las cosas no resultan como esperaba, porque cuando llega a su pueblo se encuentra con que su padre sufre de Alzheimer desde hace años y no puede ayudarlo en nada… ¿o sí?

Exile es un muy buen thriller psicológico que se sostiene gracias su argumento tan interesante como impredecible y gracias a las excelentes actuaciones de todo el elenco, pero particularmente las de dos actores ingleses de gran talento como Broadbent y Simm. El guión es inteligente, tiene buen ritmo, y mantiene la intriga a lo largo de tres episodios de una hora de duración cada uno. De hecho, debo admitir que cuando empecé a ver la serie pensé que toda la historia iba Exilea girar en torno a una mera relación padre-hijo bastante sentimental, pero me encontré con mucho más que eso porque, si bien hay angustia, no se presta para la lágrima fácil y resulta muy creíble. Por supuesto, no es de extrañar que la historia sea tan consistente, dramática y tenga tanta fuerza si se tiene en cuenta que su creador es Paul Abbott, reconocido guionista de  otras series inglesas como Touching EvilClocking OffShameless y la excelente miniserie State of Play donde, oh casualidad, John Simm también le daba vida a un periodista.

Con respecto a las actuaciones, como ocurre normalmente en las series inglesas, el elenco en general es muy bueno y está a la altura de cada uno de los personajes pero, como ya mencioné antes, acá son John Simm y Jim Broadbent los que se llevan los laureles y, un poco en menor medida, Olivia Colman como la hermana de Tom. Broadbent logra una interpretación excelente de un hombre con Alzheimer y, sobre todo a través de sus ojos, logra transmitir un sentimiento muy fuerte tanto de tristeza como de ya casi no ser la misma persona que alguna supo ser. Simm, por otro lado, interpreta a un personaje atormentado y transmite cierta tristeza pero, sobre todo, bronca, gracias a sus expresiones y su tono de voz; en mi opinión, éste es uno de los mejores papeles dramáticos de su carrera. Y si ya individualmente ambos son geniales, cada vez que les tocó compartir escenas en pantalla obviamente saltaron chispas.

Exile es decididamente una serie muy recomendable para todo aquel que guste de dramas intensos, con un muy buen guión e interpretaciones más que a la altura de las circunstancias. Aparte, fiel al estilo de las series inglesas, es muy cortita, pero consistente. Vale la pena verla.

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Reseña publicada originalmente en el blog TeleObjetivo.

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Llego bastante tarde con mi recap de la premiere de la temporada 3 de Game of Thrones, ¡pero llego! Igual dudo que comente todos los episodios, a lo mejor este primero y el último, como para hacer una reseña general al final. Veremos.

Antes que nada, debo decir que leí todos los libros de la saga que hay hasta el momento y que, por lo tanto, ahora tengo un lío bastante grande con respecto a la cronología de los hechos. Cada tanto me surgen dudas acerca de si esto o aquello pasó en tal o cual libro. Supongo que es normal, teniendo en cuenta que cada (maravilloso) librito de A Song Of Ice and Fire tiene como mínimo 1000 páginas, ¿no? Teniendo en cuenta esto, voy a tratar de escribir esta reseña basándome solo en lo visto en este primer capítulo, para evitar posibles comentarios que puedan tener spoilers para los que no leyeron los libros. Si se me escapa algo, los autorizo a que manden a The Wall como castigo. (?)

Lo que tengo para decir sobre el 3×01 de Game of Thrones es en general bastante positivo. Me gustó. Aunque fue un episodio no exactamente cargado de emociones, creo que sirvió para, lenta y efectivamente, ir introduciendo parte de tooodas las historias que conforman A Storm Of Swords, el tercer y, en mi opinión, mejor libro de la saga. Si bien extrañé ver a personajes que adoro, como Arya y Bran, y otros que me parecen muy interesantes, como Jaime y Brienne, creo que estuvo bien que se hayan tomado su tiempo para introducir algunas tramas con más tranquilidad y no todas de golpe, porque la verdad es que son muchísimas y, encima, importantes. Por lo que se puede apreciar en el trailer del segundo capítulo, este domingo veremos qué fue de la vida de varios  personajes que no aparecieron en esta oportunidad.

Repasemos, entonces, lo que pasó en este episodio:

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Brothers of the Night’s Watch

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El capítulo arranca con el siempre querible Samwell Tarly huyendo en medio de la nieve y el frío de los Others, esos zombies invernales con los que terminó la temporada anterior. El invierno ya llegó, y a Sam no le dan las patas para correr, pero afortunadamente entre Ghost (¿no se había ido con Jon en el libro?) y los otros brothers logran salvarlo. Sin embargo, pronto llega la mala noticia: con tanta huída, Sam nunca pudo enviar cuervos al Night’s Watch avisando a los demás sobre el peligro que hay más allá del Muro, y ahora el destino de los brothers se complica infinitamente. Y otra vez me lo hacen quedar como loser, pobre Tarly, especialmente considerando que en el libro sí lograba enviarlos. Pero ay, estos son los riesgos de toda adaptación.

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Jon Snow

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Luego de asesinar a Qhorin Halfhand, Jon llega con Ygritte y los demás wildlings al campamento de Mance Rayder, el King Beyond the Wall, un cuervo renegado que, años atrás, huyó de The Wall y terminó convirtiéndose en el líder de los salvajes. En este episodio se lo muestra a Jon siendo rechazado por los demás por ser un “cuervo” y también tratando de convencer a Rayder de que sus intenciones de unirse a su gente son honestas. Mientras tanto, Ygritte le sigue echando el ojo al bastardo de Ned.  Buen trabajo de Ciarán Hinds como Mance (al menos lo poco que alcanzó a aparecer), y también de Rose Leslie como Ygritte, que la verdad es tal cual la imagino en los libros. La inexpresividad de Kit Harington sigue sin convencerme para su Jon Snow, pero a esta altura no sé si se puede hacer mucho con eso.

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Y un día volvieron

Decididamente, el sábado pasado fue un gran día para todos los Whovians. Resulta que, además del estreno de la segunda parte de la temporada 7, ese mismo día también se confirmó una noticia que hacía rato veníamos esperando: David Tennant y Billie Piper volverán a Doctor Who este mismo año para el especial del aniversario número 50 de la serie. Sin dudas es una excelente novedad (que se venía oliendo desde hace rato, hay que decirlo) que nos tuvo contentísimos a muchos durante todo el día, porque sí, somos así de nerds. Es que, a ver, ¡vuelve Tennant! Todavía recuerdo cuando más de cuatro años atrás escribí un post en este mismo blog anunciando que se iba de la serie, y ahora vuelve… increíble cómo pasó el tiempo.

Además de él y Billie Piper, otros actores ya confirmados para este especial son John Hurt y Joanna Page. Todavía faltan más conocidos de la serie por confirmar, así que ojalá haya alguna que otra sorpresa. Adoraría que volviera Eccleston aunque sea por un rato, pero sospecho que sería más fácil revivir a William Hartnell que convencerlo de volver a ponerse en la piel del Doctor 9. Una pena, con lo bien que le salía…

Acá van un par de fotos tomadas ayer durante la primera lectura del guión:

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Tennant y Smith haciendo explotar los sentimientos de todo el fandom.

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Joanna Page, 10, Clara, 11

El objetivo de este blog no es postear noticias, pero, tal cual me pasó con la primera foto de la temporada 3 de Sherlock, necesitaba compartir mi felicidad con ustedes. :P Si quieren más noticias de calidad sobre el especial por los 50 años, les recomiendo que visiten el blog de noticias del foro en español de Doctor Who!

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¿Quieren un motivo para ser felices? ¡Volvió Doctor Who! El sábado pasado al fin arrancó la segunda mitad de la séptima temporada. Por si no lo recuerdan, el año pasado se emitieron solo los primeros cinco capítulos, esos que marcaron el final de la era de los Pond en la serie, y en Navidad tuvimos la oportunidad de ver a la nueva companion: Clara Oswald. ¿Por primera vez? No, claro que no. Moffat, zorro como siempre, se encargó de presentarnos a Clara apenas empezó la séptima temporada, en un movimiento tan inteligente como inesperado por su parte. Así, ya pudimos conocerla en dos oportunidades y en líneas temporales completamente diferentes. ¿Qué pasa con Clara? ¿Cuál es la verdad? Todo esto y más, en esta parte de la temporada. Bah, espero.

“The Bells of Saint John” transcurre en el presente (con una serie sobre viajes en el tiempo siempre es necesario aclarar estas cosas), y cuenta cómo una misteriosa red de Wi-Fi extrae las almas de las personas. Detrás de esta red, se oculta un ser llamado “Gran Inteligencia” que necesita alimentarse de las mentes de los usuarios que captura. Debo decir que la idea de “Internet dominando a las personas” me recordó un poquito a Black Mirror, aunque obviamente todo lo que viene después es 100% Doctor Who. Mientras esta Wi-Fi se apodera de distintas mentes, el Doctor se encuentra en el siglo XIII viviendo como un monje y pasa sus días en soledad luego de haber perdido a Clara por segunda vez. Sin embargo, todo cambia rápidamente cuando recibe una llamada misteriosa y medio “por-obra-del-destino” (mentira, para mí River Song tuvo algo que ver) de parte de Clara que, lejos está de estar muerta, vive en Londres, en el presente, trabaja como niñera, y en ese mismo instante está tratando de conectarse, sin éxito, a alguna red de Wi-Fi.

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Ahora sí, long story short, porque si están leyendo esto lleno de spoilers es porque seguro ya vieron el capítulo: el Doctor se reencuentra con Clara. Ella no lo reconoce. La Wi-Fi la atrapa, pero solamente en parte, porque él logra salvarla justo a tiempo. Tras un peligro inminente (léase: un avión a punto de estrellarse contra ellos dos), Clara y el Doctor entran a la TARDIS (para obvia sorpresa de ella, claro) y logran solucionar el problema. Después, los dos se sientan a hablar sobre sus vidas y a discutir cómo hackear la empresa a cargo de la Wi-Fi misteriosa. Tras una serie de problemas, el Doctor logra engañar a los villanos del día con su propia trampa y al final salva el día. Sin embargo, nunca se entera de que la mente maligna detrás de todo este plan, esa famosa “Gran Inteligencia”, logró recobrar su poder y salir intacto de toda la situación. Y así queda presentado el arco argumental de esta segunda parte de la temporada, dando lugar a interrogantes varios como, por ejemplo, ¿cuál es la verdad sobre Clara? y ¿qué pasará con esa Gran Inteligencia?

“The Bells of Saint John” es un capítulo muy entretenido y típicamente Doctor Who: lleno de aventuras, malos muy Doctor Who (Miss Kizlet me recordó un poco a la “niñera” de los Adipose), Matt Smith siendo adorable y tremendamente gracioso, referencias sutiles sobre los Pond y, cómo no, algunas frases célebres que ya están llenando estados de Facebook, tweets, y posts de Tumblr (“Monks are not cool!”). Si bien no es un gran capítulo, al menos en mi opinión, sí creo que es una buena introducción a una nueva etapa del Doctor que incluye nueva compañera, nuevo diseño de la TARDIS (bastante retro, debo decir), nueva ropa, y la serie hasta tiene nuevo opening, que produce un cierto deja vu con algunas introducciones de la serie clásica.

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Clara Oswald me gustó desde la primera vez que apareció en la serie y me gustó todavía más en el especial de Navidad, donde creo que estuvo excelente. En este episodio no tuvo la oportunidad de llegar a ese nivel, pero igual me encantó, me cae muy bien, y decididamente Jenna Louise Coleman tiene muy buena química con Matt Smith, algo fundamental. Esta chica ya apareció en la serie de tres maneras muy diferentes, y en las tres me convenció mucho y a la vez me intrigó. Es que realmente son muchas las dudas que surgen alrededor de ella: ¿cómo puede haber muerto dos veces y seguir viva? ¿Murió alguna vez en realidad? ¿A qué línea temporal pertenece?

Hay escenas clave en este capítulo que disparan más preguntas e hipótesis, empezando por el hecho de que, al principio del capítulo, se presenta a Clara como una ignorante total en todo lo referente a tecnología, es decir, todo lo contrario a la personalidad con la que la conocimos por primera vez. Solo luego de ser medio absorbida por la Wi Fi adquiere un exceso de conocimientos tecnológicos. Además, hay un momento breve más adelante en el que Clara le menciona al Doctor que necesita inventar un nombre de usuario para hackear la empresa de Wi Fi y dice: “Clara Oswald for the win… Oswin!”. “Oswin” era el nombre que tenía en el 7×01. Deduzco, entonces, que todo esto que se vio en el episodio ocurrió en un momento anterior a los hechos del 7×01. ¿Pero entonces cómo se explica que en ese capítulo no lo haya reconocido al Doctor? Timey wimey stuff, y Moffat poniendo a prueba nuestro cerebro otra vez.

Con respecto al Doctor, lejos de volver a estar en estado Scrooge, acá se alegra genuinamente al reencontrarse con Clara y busca hacer lo posible en todo momento para salvarla. Es un Doctor con confianza en sí mismo, seguro de que va a tener una compañera de viajes nueva, y dispuesto a seguir con su vida milenaria… hasta que empiecen a aparecer los problemas, claro, que seguro ya los está olfateando. Pero para eso falta un poco. Por ahora este episodio nos permitió verlo más relajado y terriblemente divertido y torpe frente a ciertas situaciones, algo que ya es parte de su encanto natural.

Amelia Williams

Por último, es bueno ver que Moffat no se olvidó de los Pond y que fue dejando pequeñas referencias en el episodio, como por ejemplo el libro de uno de los nenes que cuida Clara, escrito por una tal “Amelia Williams”, o Clara comentándole a ese mismo niño que “El capítulo 11 es el mejor, te va a hacer llorar”, en clara alusión a este Doctor, el 11. Son referencias sutiles que el público agradece, y que no necesariamente involucran al Doctor lamentándose por la gente que perdió, como solía pasar con 10 luego de perder a Rose. No es una crítica, amo la “era Rusell T. Davies” y a Tennant, pero está bueno ver que este Doctor es más alienígena que humano en ese sentido y no se deja embargar tanto por los sentimientos y el drama.

Y hasta acá llego por esta semana. No sé si voy a comentar todos los episodios siguientes, pero ahora sentí la necesidad casi imperiosa de volver a escribir sobre la serie y de decir algo sobre esta nueva etapa que, seguramente, será épica. In Moffat we trust.

North and South

Qué lindo es terminar de ver una serie y que te haya gustado tanto que te den ganas de sentarte a escribir sobre ella inmediatamente. Eso es exactamente lo que me pasó con North and South, adaptación de la BBC del libro homónimo de la autora británica Elizabeth Gaskell. Esta escritora también es conocida por haber escrito la novela Cranford (1853), llevada a la pantalla chica hace unos años atrás en una atrapante miniserie que hizo que empezaran a gustarme los dramas de época, particularmente los que realmente se centran en el drama y no en el romance excesivo. Con Cranford como antecedente, supuse que esta otra adaptación no iba a decepcionarme y, por suerte, no me equivoqué.

North and South es un period drama que se desarrolla en la Inglaterra de mediados del siglo XIX, cuando el país se encontraba en plena Revolución Industrial y también empezaba a enfrentarse a la competencia económica externa de países emergentes como Estados Unidos. El disparador de la historia es Richard Hale, pastor protestante que vive en el sur del país con su familia y que un día, tras una crisis de fe, decide abandonar su iglesia y mudarse al recientemente industrializado pueblo de Milton, ubicado al norte de Inglaterra. Muchos son los cambios a los que tiene que enfrentarse la familia Hale en el duro norte inglés, región que contrasta completamente con la tranquilidad característica de la zona de donde ellos provienen. La industrialización ha convertido a Milton en un lugar frío, oscuro y sucio, donde abundan la pobreza y los problemas entre John Thornton, dueño de la fábrica de algodón más importante del lugar, y sus empleados. En este contexto, la hija del pastor Hale, Margaret, se convertirá en gran amiga de una familia de trabajadores (algo mal visto en esa época), y se opondrá al poder que ejerce Thornton sobre sus trabajadores, dando lugar así a una relación muy tensa entre ambos.

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Además de contar con un muy buen elenco y con una dirección y fotografía realmente impecables, este drama de la BBC tiene también varios aspectos positivos con respecto a su argumento. Por empezar, algo muy interesante es la forma en que muestra las diferencias existentes por aquella época en Inglaterra entre el norte industrial y el sur rural. El norte, con sus ciudades grises y contaminadas por el humo de las fábricas, y con sus ciudadanos mayormente pobres y con escasa educación formal, contrasta ampliamente con el sur, que es mostrado aquí como un lugar mucho más luminoso y naturalmente rico, donde sus habitantes no llevan la vida dura de un trabajador industrial. Las costumbres son distintas, y abundan los prejuicios tanto por parte de personajes netamente sureños como la familia Hale, cuyos miembros ven a los norteños como brutos, como por parte de la misma gente del norte, que se sienten de alguna manera inferiores a sus vecinos del sur. Así, resulta atractivo ver la evolución que experimenta el personaje de Margaret Hale a lo largo de la historia con respecto a su forma de ver a la misma sociedad inglesa: al final de la serie, ella ya no es la misma persona que el espectador conoció al principio.

North and South

Otro aspecto interesante de North and South radica en que se puede apreciar cómo eran vistos los gremios de trabajadores por esa época: estas agrupaciones no estaban totalmente consolidadas aún, y eran vistas como excesivamente revolucionarias por los empleadores y por la clase alta. Gran parte de la serie gira en torno a los problemas económicos por los que atraviesa la fábrica de algodón de Thornton, y a los trabajadores exigiendo mejoras salariales. Aquí la que logra mostrar bien las diferencias entre patrón y trabajadores, y trata de unir ambas partes, es Margaret Hale, con su personaje totalmente novato a la realidad que se vive en el norte. La joven se hace amiga de algunos empleados de la fábrica, especialmente de uno de los líderes del gremio, pero, por su posición social, su familia también está muy en contacto con la familia Thornton, lo cual la deja en una posición bastante incómoda y hasta mal vista por los habitantes del pueblo, divididos claramente entre clase baja y clase alta.

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Y, por supuesto, el romance también está presente en esta historia, aunque no es lo principal. Creo que la relación antagónica entre Margaret y Thornton, si bien sirve para lograr desviar un poco la historia del conflicto social y laboral, actúa en buena parte como una excusa para poder presentar al espectador con la confrontación cultural entre el norte y el sur inglés. Esto agiliza la historia y la hace tan entretenida como interesante, aunque por momentos pueda ser un poquito cansador que los dos nunca logren entenderse.

Ya fuera de la historia, hay que decir también que el elenco de North and South es excelente. Y es que son todos buenos, qué se le va a hacer. La BBC es especialista en hacer este tipo de producciones “de época”, y normalmente se luce en todos sus aspectos, y este no es una excepción. Todo el cast está muy bien en sus roles, destacando especialmente Daniela Denby-Ashe como Margaret Hale, Richard Armitage con su Thornton tan oscuro, misterioso y torturado, Brendan Coyle como el líder de la protesta de los trabajadores, y Sinead Cusack como la dura y fría madre de Thornton. Anna Maxwell Martin, a quien descubrí en la muy recomendable miniserie South Riding, también está muy bien y, aunque no tiene tanto protagonismo como los demás, ya empezaba a mostrar acá la gran actriz que es.

Un gran drama de época. Totalmente recomendable.

SPOILERS DEL FINAL DE BEING HUMAN A CONTINUACIÓN

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Y se terminó Being Human. Varios años han pasado desde que escribí mi reseña sobre la serie, y curiosamente vuelvo a opinar sobre ella ahora que llegó a su fin. Si bien las diferencias entre la primera temporada y esta última son bastantes (empezando porque el elenco protagonista se renovó por completo el año pasado), creo que la esencia del programa se mantuvo intacta: Being Human nunca dejó de ser Being Human. Es más, soy de las que opinan que, a partir de la inclusión del grupo nuevo, la serie se renovó y logró seguir adelante de una manera que, sinceramente, yo no esperaba. Fue una decisión arriesgada por parte de Toby Whithouse, pero la jugada le salió bien.

Esta quinta y última temporada exploró en más profundidad a los nuevos personajes y a la relación que se establece entre ellos, y también mezcló de manera bastante ágil buenas dosis de comedia (que siempre estuvieron presentes en la serie, pero jamás como este año) y de drama sobrenatural. En lo personal, no tengo ninguna queja sobre el trío protagonista nuevo. Si bien adoraba a Mitchell, George y Annie, los tres nuevos (Hal, Tom, y Alex) se hicieron querer casi inmediatamente y lograron sacar a la serie del pozo depresivo y muy dramático en el que había ido cayendo durante la tercera temporada.

“I’m not omnipresent, but I can multitask.”

Además del cambio de protagonistas, una de las cosas que más saltaron a la vista desde el principio de esta temporada fue la abundancia de momentos cómicos, aunque ojo, eso no significó que no hubiera drama y algunas escenas jodidas típicas de la serie. Nada que ver. Por una vez, los villanos principales dejaron de ser los vampiros y todo se redujo a un tipo malísimo. ¿Quién? Nada menos que el Diablo, aquí encarnado en el cuerpo de un siniestro y gruñón ex capitán de la armada llamado Hatch, e interpretado de manera brillante por el gran Phil Davis. De verdad creo que la actuación de este hombre fue una de las mejores cosas que tuvo Being Human este año. La reaparición del Diablo se da a partir del interminable enfrentamiento entre vampiros y hombres lobo, que solo sirve para alimentar su maldad y hacerlo más y más fuerte. Cuando se entera de que un hombre lobo, un vampiro, y una fantasma conviven juntos en una misma casa, su objetivo será separarlos para así lograr llevar a cabo su plan: el de terminar de hundir a la humanidad. Además del Diablo, esta temporada también incorporó a un par de personajes totalmente dementes y sanguinarios, como un vampiro que, luego de matar sin parar, terminó muriendo en un intento casi desesperado por ser “bueno” otra vez, y un agente secreto del gobierno encargado de proteger a los humanos de seres sobrenaturales. Una especie de X-Files à la Being Human, pero con un loco de la guerra a cargo. Todos estos personajes fueron aportando, con su violencia y locura, más y más drama que terminó desembocando en un capítulo final cargado de problemas para Hal, Tom, y Alex.

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