Posts Tagged ‘John Simm’

Emitida durante tres noches consecutivas a principios del año 2011, Exile es un gran drama de la BBC que, una vez más, demuestra el tipo de ficción de alta calidad que se realiza en las tierras de Shakespeare.

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Exile cuenta la historia de Tom Ronstadt (John Simm), un periodista treintañero cuya vida y carrera profesional están por el suelo: acaba de ser despedido de su trabajo por mantener un affair con la esposa de su jefe y tiene problemas con las drogas. Sin nada que hacer ahora en Londres, Tom decide volver a su hogar, el mismo que abandonó 18 años atrás luego de que su padre (Jim Broadbent), también periodista, lo golpeara brutalmente tras descubrirlo revisando viejos archivos suyos. Tom necesita resolver toda la miseria y angustia que siente en su vida y cree que su padre, y ese hecho traumático de su pasado en particular, son la clave de la cuestión. Sin embargo, las cosas no resultan como esperaba, porque cuando llega a su pueblo se encuentra con que su padre sufre de Alzheimer desde hace años y no puede ayudarlo en nada… ¿o sí?

Exile es un muy buen thriller psicológico que se sostiene gracias su argumento tan interesante como impredecible y gracias a las excelentes actuaciones de todo el elenco, pero particularmente las de dos actores ingleses de gran talento como Broadbent y Simm. El guión es inteligente, tiene buen ritmo, y mantiene la intriga a lo largo de tres episodios de una hora de duración cada uno. De hecho, debo admitir que cuando empecé a ver la serie pensé que toda la historia iba Exilea girar en torno a una mera relación padre-hijo bastante sentimental, pero me encontré con mucho más que eso porque, si bien hay angustia, no se presta para la lágrima fácil y resulta muy creíble. Por supuesto, no es de extrañar que la historia sea tan consistente, dramática y tenga tanta fuerza si se tiene en cuenta que su creador es Paul Abbott, reconocido guionista de  otras series inglesas como Touching EvilClocking OffShameless y la excelente miniserie State of Play donde, oh casualidad, John Simm también le daba vida a un periodista.

Con respecto a las actuaciones, como ocurre normalmente en las series inglesas, el elenco en general es muy bueno y está a la altura de cada uno de los personajes pero, como ya mencioné antes, acá son John Simm y Jim Broadbent los que se llevan los laureles y, un poco en menor medida, Olivia Colman como la hermana de Tom. Broadbent logra una interpretación excelente de un hombre con Alzheimer y, sobre todo a través de sus ojos, logra transmitir un sentimiento muy fuerte tanto de tristeza como de ya casi no ser la misma persona que alguna supo ser. Simm, por otro lado, interpreta a un personaje atormentado y transmite cierta tristeza pero, sobre todo, bronca, gracias a sus expresiones y su tono de voz; en mi opinión, éste es uno de los mejores papeles dramáticos de su carrera. Y si ya individualmente ambos son geniales, cada vez que les tocó compartir escenas en pantalla obviamente saltaron chispas.

Exile es decididamente una serie muy recomendable para todo aquel que guste de dramas intensos, con un muy buen guión e interpretaciones más que a la altura de las circunstancias. Aparte, fiel al estilo de las series inglesas, es muy cortita, pero consistente. Vale la pena verla.

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Reseña publicada originalmente en el blog TeleObjetivo.

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Y este viernes, hermanos y hermanas, nos congregamos para presenciar el, hasta el momento, mejor episodio de esta temporada de Ashes to Ashes.

A sólo tres semanas de conocer la verdad sobre Gene, este quinto capítulo lo reencuentra con un viejo conocido de Manchester, el DCI Litton, a quien seguramente recordarán del 1×06 de Life on Mars, el episodio de la toma de rehenes. Litton y su DI están tras la pista de Frank Hardwick, un conocido cómico stand-up de su ciudad que, según dicen, le robó a viudas de policías y luego escapó hacia el sur. El que dos Neanderthals del pasado de Gene hayan reaparecido, y encima por pedido de Jim Keats (quien les da su apoyo desde el primer momento para que se queden en Fenchurch todo el tiempo que necesiten), hace que Gene se sienta profundamente incómodo y enojado porque, además de sentir cómo le invaden invadan su territorio, lo acusan de haberse vuelto débil en Londres, siguiendo un poco más las reglas y, para colmo, trabajando con mujeres, sobre todo con una que no le hace caso. Alex aprovecha esta oportunidad para interrogar cada vez que le es posible a Bevan, el DI de Litton, sobre la desaparición de Sam Tyler y, aunque el tipo se niegue a responderle, está claro que sabe que Gene estuvo involucrado en la desaparición de Sam. Además, doña Drake descubre que fue él fue quien sacó la foto del auto dado vuelta de Tyler.

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“Mi nombre es Alex Drake y, francamente, sus conjeturas son tan buenas como las mías”. Así arranca ahora Ashes to Ashes: con una frase breve que, a diferencia de los años anteriores, ya no incluye el “debo luchar para volver con mi hija” y que demuestra cuán perdida está a esta altura la pobre DI.

El final de la segunda temporada nos tomó muy por sorpresa a todos pero, por supuesto, con una última temporada confirmada, Alex Drake no podía estar demasiado tiempo en el siglo XXI, y justamente de eso se ocupan los primeros diez minutos del 3×01: Alex se encuentra en un 2008 que sólo existe en su mente y recibe mensajes de sus compañeros policías que intentan despertarla del coma en el que ya hace tres meses que se encuentra en, ahora, 1983. Además, ahora la persigue el fantasma mutilado de un policía y, justo antes de recuperar la consciencia en los ’80, se entera de que, en la actualidad (¿la de su cabeza o la de verdad?), el cuerpo de un policía fallecido muchos años atrás acaba de ser encontrado. ¿Será el del fantasma, el del joven Summers que ella misma enterró en cemento o quizás (y ya empiezo a soñar un poco) el de Sam Tyler?

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Muchas series me encantan, pero hay tres que particularmente adoro porque son de esas de las que reveo capítulos regularmente y no me canso de buscar más información, aún habiendo finalizado una de ellas hace ya más de dos años. Mis elegidas  son bien British. La primera es, por si todavía no se habían dado cuenta, Doctor Who, y las otras dos están estrechamente relacionadas, pero ahora voy a hablar sólo de una de ellas. La mención a Doctor Who no es irrelevante, porque allá por 2007 vi las tres primeras temporadas (en menos tiempo del recomendado por los médicos) y, tan enganchada había quedado, que me decidí a ver otra serie inglesa sólo porque John Simm, que me había encantado con su demente The Master, actuaba en ella. Lo admito, la vi sin tener mucha idea de qué trataba, pero también por los excelentes comentarios que tenía. En ese momento no tenía ni idea de lo que me esperaba.

Life on Mars se puede contar rápido,pero luego de unos capítulos uno se da cuenta de que es mucho más que una sinopsis que se cuenta en dos patadas: Sam Tyler (Simm), un policía de Manchester, es atropellado mientras escucha la canción “Life on Mars?” de David Bowie (he ahí la primera explicación al nombre de la serie) y, cuando logra salir de su estado de inconsciencia, se encuentra con que no está en un hospital, sino en el mismo lugar donde ocurrió el accidente. Pero no todo es lo mismo, porque ahora se encuentra en 1973 y rodeado de policías que no se parecen en lo más mínimo a él, alguien eficaz acostumbrado a hacer cumplir las leyes y a resolver crímenes mediante pericias científicas y psicológicas. Y ahí está la segunda explicación al nombre de la serie: Sam se siente como si estuviera viviendo en otro planeta.

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Y llegó este momento. Penúltimo episodio de David Tennant como el Doctor y con el retorno de su peor enemigo. Y no, no son los Daleks. Russell T Davies (con quien creo que muchos mantenemos una relación de amor/odio bastante fuerte) seguramente pensó “basta de Daaaaaleks, traigamos algo muy loco para finalizar”. Y si se busca locura en el mundo de Doctor Who, ¿quién mejor que The Master interpretado por John Simm?

Lo bueno de la ciencia ficción es que los personajes siempre pueden volver, y en el caso del Master, con “esa” escena de “The Last of the Time Lords” en que se vio una mano de mujer levantando su anillo del suelo ya se sabía al final de la tercera temporada que iba a regresar en algún momento. El retorno a la vida del Master fue grande y hasta medio exagerado, pero sirvió para mostrar la locura total con la que carga este personaje. Así, este Time Lord vuelve a vagar por la Tierra para maquinar un plan que le ayude a dominar a todos y vencer de una vez por todas al Doctor, pero medio muerto (su ex esposa y asesina, Lucy Saxon, le arruinó la regeneración) y con súper poderes y una demencia incurable. Si en la tercera temporada al Master le faltaban todos los jugadores, acá juega con el equipo suplente y tres expulsados.

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Como ya dejé en claro varias veces en este blog, Life on Mars es una de mis series favoritas de todos los tiempos. Vi las dos temporadas de corrido en el año 2007 y me quedé con las ganas de más Gene Hunt y Sam Tyler (¡estos británicos y sus series de 6-8 capítulos!). Al año siguiente salió su spin off, Ashes to Ashes, pero antes de que se supiera esto ya se había hecho público que tanto Philip Glenister como John Simm estaban filmando una película juntos. Sabía que nada iba a tener que ver con Life on Mars, pero bueno, estaban los dos protagonistas, tenía que verla. Y al final pude. Un año y medio después, pero lo logré.

Tuesday

Tuesday es un film británico de bajo presupuesto, dirigido por Sacha Bennett y situado en la década de los ’80, que cuenta la historia de un grupo de ladrones de bancos que planean sus crímenes de tal forma que nadie nunca sale herido y ellos tampoco son descubiertos. Después de un asalto exitoso, el cerebro de la banda, Earp (Philip Glenister), decide dar un último gran golpe para luego retirarse definitivamente, con tanta mala suerte de que justo el día, hora y lugar que eligió fue también el elegido para ser asaltado por otras dos personas más: un hombre frustrado por la vida que lleva, y dos cajeras del banco que ven una gran oportunidad de quedarse con todo el dinero del lugar en el que trabajan.

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Literalmente. Bueno, no tanto, porque los individuos que la protagonizan más que faso toman pastillitas mágicas de esas que hacen que te vayas con Alicia por el camino amarillo al país de las maravillas. O, como dirían en la película, al fuckin’ país de las fuckin’ maravillas.

Human Traffic es una película británica de 1999 dirigida por el Estos pibes te hablan del fasogalés Justin Kerrigan, de quien desconozco qué hace de su vida ya que en IMDB apenas si figura que hizo tres películas a lo largo de su carrera. La historia trata acerca de la vida de un grupo de cinco amigos veinteañeros: Jip (John Simm), que trabaja en un local de ropa que detesta y está traumado porque no puede mantener relaciones sexuales con ninguna mujer, Koop (Shaun Parkes), un fanático del hip hop que, aunque quiera ser un DJ oficial, jamás lo logrará, Nina (Nicola Reynolds), novia de Koop, con un trabajo de porquería y una carrera universitaria frustrada porque no logró pasar la entrevista de ingreso, Lulu (Lorraine Pilkington), quien siempre elige a los hombres equivocados, y Moff (Danny Dyer), el vendedor de toda la droga que consumen sus amigos y el más loco de los cinco. Además, fan de “Taxi Driver” y “Star Wars” (qué lindo, eh, mostrando a los frikis como drogones). Como verán, son todos unos losers que no saben qué hacer con sus vidas, y que encuentran su único consuelo en ir todos los sábados a un club a empastillarse y volar con Mary Poppins.

Desde el principio ya se nota que la película es re loca, no solo por sus personajes sino también por cómo está filmada. Hay muchos planos cerca del rostro de cada actor y, de hecho, ellos suelen hablar directamente a la cámara. También cada anécdota o pensamiento de los personajes tiene su escena aparte, como si realmente estuvieran ocurriendo. Y sí, obviamente recuerda a Trainspotting, a la cual, de hecho, se menciona directamente en una escena. A lo largo de la hora y media que dura Human Traffic, se van revelando más datos sobre los personajes que los muestran aún más losers de lo que ya son, pero que al mismo tiempo hacen que lleguen a simpatizarte.

Human Traffic - I Want You

Lo que resulta curioso es que la película no deje al final el clásico mensaje “No consumas drogas”. De hecho, parece que estuviera orientada para quienes son como estos cinco amigos y saben que están metidos en la mierda pero confían en que algún día saldrán de ella, aunque tampoco les importe demasiado. Creo que lo que hace que tenga puntajes tan bajos en otras páginas es esto justamente, porque como película la verdad es que a mí me gustó. Es entretenida, y tiene un elenco muy bueno (John Simm y Shaun Parkes en particular están dementes). Y hay algunas “voladuras” que resultan divertidas, como toda una discusión sobre Star Wars y su “relación” con las drogas.

Human Traffic no tendrá un mensaje alentador, pero no está nada mal.

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